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lunes, 11 de noviembre de 2013

«Nacido para matar»



Por Sofía Soler
Cuando vi por primera vez la escena con la que abre "La chaqueta metálica" (1987) de Stanley Kubrick, la brutalidad del sargento Hartman y las caras patéticas de los reclutas Bufón, Cowboy y Patoso me parecieron lo más gracioso que había visto en mucho tiempo. O yo estaba enferma o algo pasaba porque no tenía a Kubrick por el rey del humor o, al menos, de mi sentido del humor. Cuando el film terminó, caí en la cuenta que todo era parte del juego del director y su maestría para que la misma instrucción del sargento me pareciera graciosa y patética en un principio, pero extremadamente cruel e inhumana al final. El método del sargento Hartman no había cambiado, pero yo (como espectadora) y los reclutas, sí. En "La chaqueta metálica" no se recrean en una guerra brutal, sino en la instrucción necesaria para que un pelotón de jóvenes e ingenuos paletos sean luego máquinas de matar en la selva de Vietnam. Un ejército demente del que, dicho sea de paso, no faltan los ejemplos.
 
"¿Hueles eso? ¿Lo hueles muchacho? Es Napalm hijo. Nada en el mundo huele así. ¡Me encanta el olor a napalm por la mañana!". El Teniente-Coronel Kilgore, interpretado por Robert Duvall en 'Apocalypse Now'.

Con la recién estrenada "El juego de Ender", adaptación de la relevante obra de ciencia-ficción de Orson Scott Card, no han parado las referencias a películas de Kubrick como la citada "La chaqueta metálica" o "2001: Odisea en el espacio" (1968). Precisamente, la película muestra la instrucción de un niño superdotado (Asa Butterfield) para la guerra contra extraterrestres. En ella, el tinte fascista llevado por Harrison Ford, que interpreta al instructor, está dando que hablar. La cinta, aunque protagonizada por un niño, no está tan orientada para el público infantil por su carga de violencia (y que conste que violencia no tiene que ser sinónimo de sangre). Ford, a propósito de esto, afirma que es ideal para ver en familia y que invita a la reflexión también de los más pequeños. "Es un mensaje universal, como demuestra el hecho de que el libro haya sido visto como una parábola pacifista y, al mismo tiempo, sea una lectura que la Marina recomienda a sus cadetes", añade.
 
La excusa de la reflexión no ha convencido a todo el mundo. Los defensores del libro arremeten con la espectacularidad de la película que resta relevancia y profundidad al dilema ético que se plantea. Es decir, puede el espectador la vea como cualquier película de acción en la se puede dejar la mente en blanco y así se le cuelen más de una idea poco pacífica. No obstante, la principal polémica viene dada por el autor. Orson Scott Card ha expresado más de una vez su intolerancia hacia la homosexualidad (homofobia, vaya), lo que ha provocado que varias asociaciones gays hayan llamado a boicotear la película. Al parecer la mayoría ha preferido separar la obra en sí misma de las declaraciones del tipo "el matrimonio homosexual marca el fin de la democracia en América", la homosexualidad es una "una trágica confusión genética" o una "enfermedad mental", que han sido expresadas por el autor. "El juego de Ender" recaudó 27.017.351 dólares en su primer fin de semana en Estados Unidos.

viernes, 8 de noviembre de 2013

¡Y ya van cinco!

Como cada semana, os dejamos nuestro programa para que podáis disfrutarlo de nuevo o escucharlo si no tuvisteis oportunidad el jueves pasado en Radio Burjassot, 93.8FM. 
Esta semana os traemos muchas noticias frescas: el nuevo espectáculo de Berto Romero, los resultados de los Youtube Music Awards, los últimos estrenos de cine y ¡mucho más!

Además, hemos querido aprovechar para mostrar nuestro apoyo a todos los trabajadores de Ràdio Televisió Valenciana (RTVV) afectados por el cierre de la televisión pública valenciana:
Volem comentar-vos un dels assumptes que han marcat aquests dies el món del periodisme i de la democràcia. I és que, com tots ja sabreu, el Consell de la Generalitat Valenciana, presidit pel líder del Partit Popular valencià Alberto Fabra, va declarar el dimarts per la vesprada el tancament definitiu de la cadena pública autonòmica valenciana, Ràdio Televisió Valenciana. La notícia arribava després de què eixe mateix dia pel matí, els tribunals declararen nul l’ERO que havia afectat a més de mil treballadors, els quals podien tornar als seus llocs de treball. La felicitat, com vareu poder observar, tan sols va durar unes poques hores.

A nosaltres, com estudiants de periodisme, ens ha afectat molt la notícia. Si ja en teníem prou amb el senyor ministre Wert que ens ha llevat l’oportunitat d’anar-nos d’Erasmus, ara trobem una altra porta tancada, en la nostra pròpia Comunitat. Encara que RTVV portava anys de mala gestió per la influència dels poders polítics, darrere de tots eixos interessos està el treball de moltíssimes persones, que ara es veuen al carrer.
Però la cosa no acaba ací. Amb el tancament de la televisió i la ràdio pública valenciana, ens estan privant als valencians de gaudir d’una televisió pròpia, que ens permeta rebre continguts en la nostra llengua i sobre aspectes que ens interessen a nosaltres com habitants d’aquesta Comunitat. Desapareix el mitjà per a transmetre les festes dels pobles, l’evolució dels nostres esportistes, els dibuixos per als més menuts...
Hui, des d’ací, diguem adéu a una cadena que ens ha acompanyat des de fa molts anys i volem transmetre el nostre suport a tots els treballadors afectats. Per una televisió autonòmica pública, en valencià i de qualitat.
Protestas ante el cierre de RTVV/ vertele.com